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¿COMO BENEFICIARIO DEL TRABAJADOR, PIERDO MIS DERECHOS CON SU MUERTE? ¿ES POSIBLE PEDIR INDEMNIZACIÓN?

Una de las situaciones más difíciles que enfrenta el ser humano/una, es la muerte, por lo cual en la mayoría de los casos no se está listo para lo que deriva de este acontecimiento. En este artículo te explicaremos las implicancias de la muerte de un trabajador respecto al pago de sus prestaciones sociales y de su indemnización cuando la muerte fue a causa de un accidente laboral.

La muerte es una de las causales por la cual se extingue y finaliza la relación laboral de acuerdo al artículo 40 literal b) del Código del Trabajo, pero, esto no es sinónimo de perder las prestaciones laborales, porque aunque haya concluido la relación laboral por este motivo, no quiere decir que el empleador no está obligado a pagar la liquidación, ya que la persona beneficiaria o el heredero del trabajador (conforme lo veremos a continuación) tiene el derecho de solicitar lo correspondiente.

Dicho esto, nos encontramos frente a dos escenarios para para proceder a realizar este pago (empleadores), y para reclamarlo (beneficiario o heredero), partiendo desde el condicionante de si el deceso fue por accidente laboral o por muerte natural, además habría que determinar si el trabajador se encontraba asegurado en ese momento del deceso, dado que no es posible darles la misma respuesta/tratamiento a estos escenarios, por lo cual es menester detallarlos.

Se debe tener en consideración que, si el trabajador fallece por un accidente laboral,  y la empresa no lo había afiliado al Régimen de Seguridad Social, este se encuentra en la obligación de indemnizar al beneficiario con un equivalente a seiscientos veinte días de salario que se contarán según el caso, a partir de la fecha de fallecimiento o desde el día en que se determine la incapacidad (Arts. 114 y 121 CT), la cual se hará efectiva en montos y períodos idénticos a los convenidos para el salario en el contrato de trabajo, haya sido este oral o por escrito. Lo anterior, sin perjuicio al pago de las demás prestaciones laborales.

Por otro lado, si el motivo del deceso no es por accidente laboral sino por muerte natural, como empleador, se está en la obligación de brindarle al beneficiario o heredero el correspondiente pago de las prestaciones laborales mediante liquidación final, y por su parte el INSS, cubrirá gastos inmediatos relacionados al fallecimiento del asegurado, pensionado, cónyuge o compañero, así como pensión para la viuda, pensión de orfandad y pensión a otros sobrevivientes del núcleo familiar que dependían económicamente del trabajador (Art. 57 LSS).

Ahora bien, pasa con los trabajadores que no se encuentran inscritos en el Régimen de la Seguridad Social ¿Pierden sus derechos y no pueden reclamarlos?

Cotidianamente escuchamos que, en efecto, la persona que no está asegurada, no tiene derechos al momento del fallecimiento, y por lo tanto sus beneficiarios o herederos no obtienen nada de la relación laboral. Sin embargo, es importante asesorarse porque no es así, debido a que toda persona trabajadora que ostenta una relación laboral tiene derecho a su liquidación en estos casos de infortunio, además de que a como lo indique antes, el empleador está en la obligación de pagar las indemnizaciones ocasionadas por accidente laboral cuando no fue afiliado al INSS, en cumplimiento al artículo 114 del Código del Trabajo.

Ciertamente, aunque la relación laboral se dé por concluida por la muerte de un trabajador, se derivan prestaciones que debemos gestionar, por lo cual, en ese momento, para el beneficiario, empieza trabajo, es decir, debe proceder, pero ¿cómo se lleva a cabo solicitar estas prestaciones?

En principio, habría que determinar si en el contrato laboral o mediante documento separado con su debida autorización, el trabajador estipuló a alguien como su beneficiario, lo cual, permitiría que dicho pago correspondiente a liquidación e indemnización por muerte laboral (de ser el caso), procediera de forma más efectiva y en menor tiempo, puesto que el empleador se pondría en contacto con el beneficiario para realizar el pago. No obstante, son muy pocas las empresas que aplican esta buena práctica.

En los casos donde no hay un beneficiario asignado, pero si hay testamento o legado, entonces se tendría que esperar la apertura de la sucesión, entiéndase como lectura del mismo para saber quiénes son sus herederos o legatarios y que serán los encargados o encargado de proceder a reclamar los pagos correspondientes del trabajador ante la empresa con el comprobante del título que tienen para ejecutarlo.

En la sucesión ab intestato, donde no existe un testamento, como es la particularidad de muchos nicaragüenses, se procedería legalmente por la vía judicial con base al artículo 998 y 1001 del Código civil esto con el objetivo de que se aperture una Declaratoria de Herederos y que sea un juez quien designe a los sucesores o la persona encargada de ejercer derechos para ejecutar y recibir los pagos correspondientes de la relación laboral extinta.

Por tanto, considero que, como empleador, en el supuesto de que en el contrato o en un documento firmado por el trabajador no se haya designado un beneficiario, lo más conveniente sería esperar que haya una persona debidamente acreditada para recibir el pago de liquidación e indemnización (si fuere el caso), para evitar que este se realice a cualquier persona, la cual no está legitimada para estos efectos y dicho pago pierda su validez ante la Ley.

En consecuencia, estimo pertinente destacar dos cosas, la primera es que en nuestro país se podría decir que existe un vacío legal en cuanto a la forma de proceder en caso de muerte respecto al pago de la liquidación laboral e indemnización por muerte laboral, aun así, esto no significa que se pierden los derechos para ejecutar y recibir el pago correspondiente a la relación laboral que tenía el trabajador. La segunda es que, se considere en los contratos laborales que se estipule o bien se hagan adendas donde se especifique quién es el beneficiario del trabajador, a fin de que estos procesos sean amenos y sin tardías al momento del deceso del trabajador.

A fin de concluir, debo destacar que, siempre es importante estar bien asesorados ante estos temas que son parte de nuestra vida diaria y nos vuelven vulnerables, por lo cual no debemos ignorarlos para poder ejercer nuestros derechos.

Escrito por nuestra asociada junior Daneyda Ruiz.